lunes, 27 de julio de 2015

El cannabis como biomasa







El cañamó contiene un 30% de aceite. Este aceite ya se ha utilizado para la elaboración de fueloil diesel de gran calidad y aceite para motores de aviones y máquinas de precisión. A lo largo de la historia, el aceite de la semilla del cáñamo se ha venido utilizando como aceite de alumbrado.



La leyenda dice que el genio de la lámpara quemaba este aceite de la semilla del cáñamo para la iluminación, de la misma forma que el profeta Abraham. En la época de Abraham Lincoln el único competidor del aceite de cáñamo utilizado como combustible era el aceite de ballena. La biomasa no es una alternativa, es el futuro. La biomasa ha abierto en los últimos años una puerta en la búsqueda de nuevos materiales combustibles. Además, el alto contenido de celulosa de la planta de cáñamo se puede transformar en alcohol y diversos gases combustibles. 
 
A principios del siglo XX, Henry Ford, adelantándose a su época y junto a otros genios de la ingeniería orgánica, destacó un hecho importante, que hasta un 90% de todos los combustibles fósiles que se están utilizando actualmente (carbón, aceite, gas natural, etc.) se deberían haber reemplazado desde hace bastante tiempo por biomasas tales como los tallos de maíz, el cannabis, el papel desechado y similares.

La biomasa puede ser transformada en metano, metanol o gasolina a un precio muy inferior al actual coste del petróleo, carbón o la energía nuclear (especialmente si tenemos en cuenta el coste medioambiental) y su uso obligatorio acabaría con la lluvia ácida, la contaminación por azufre y el efecto invernadero.

¿Por qué cambiaría la situación? Sencillamente, porque, al contrario que el combustible fósil, la biomasa proviene de plantas vivas (no extinguidas), que, desde que nacen hasta que mueren, y por medio de la fotosíntesis, están eliminando continuamente la contaminación producida por dióxido de carbono. Y además, los combustibles de biomasas no desprenden gases sulfúricos.

Esto se puede llevar a cabo si se cultiva cáñamo para biomasa y después se transforma, ya sea por medio de pirólisis (para obtener carbón vegetal) o sometiéndolo a un proceso con productos bioquímicos, en combustibles que reemplacen los productos energéticos procedentes de combustibles fósiles.

Por ejemplo, el metanol, un producto resultante de la pirólisis, se utiliza hoy en día en la mayoría de los coches de competición; antiguamente los granjeros americanos y los conductores de automóviles lo utilizaban mezclado con petróleo. Se ha utilizado desde la década de los veinte del presente siglo, hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, como combustible para decenas de miles de automóviles, maquinaria agrícola y vehículos militares.


Cannabis biocombustibles